Artesanía
Beppe, cinco hijos y un horno que no para nunca
Giuseppe, conocido por todos como Beppe, tiene cincuenta años y cinco hijos. Vive y trabaja en Crotone, donde cada noche se levanta antes del amanecer para dar vida a su pan. Beppe siempre se ha sentido seguro manejando la masa. La experiencia le ha enseñado a “sentir” la harina, a entender cuándo el agua es la adecuada, a predecir cómo subirá la masa. Pero en los últimos años, algo ha cambiado y también se ha cansado un poco.
“El invierno es bueno, la masa crece lentamente pero yo lo sé. Pero en verano... en verano ahora hay días que parecen de fuego. Y ahí, todo se vuelve difícil”.
Con picos de calor cada vez más frecuentes, Beppe empezó a buscar una solución. Así fue como dio con Sitep y el enfriador de agua.
Al principio dudó. “¿Qué haría yo con una máquina que me enfría el agua?”, se preguntó. Luego la probó. Y algo cambió.
“Empecé a utilizar agua a 1 °C en los días más calurosos. Y fue entonces cuando me di cuenta: con el agua adecuada, todo se equilibra. La levadura, el tiempo, la calidad”.
Hoy Beppe utiliza el refrigerador Sitep todo el año: agua más caliente en invierno, más fría en verano. Ha encontrado un nuevo equilibrio, sin renunciar a su sensibilidad de artesano.
“Llevo un año utilizándolo. No volvería atrás. Me ayuda a trabajar mejor, pero sobre todo me da serenidad. Puedo manejar las masas con precisión, incluso cuando fuera parece el desierto”.
Porque en un horno que no para nunca, tener el control de la temperatura significa tener más tiempo para dedicarse a lo que realmente importa. También -y sobre todo- a la familia.